¿Será que cuando crezcas y empieces a usar las redes sociales, aún exista el facebook?
Bueno, si no, te copio esto que publiqué ayer, pues me provocó, tras terminar un lindo viaje:
Hoy me desperté muy temprano y mientras me alistaba para salir a la chamba me dí cuenta que recién ahora he aterrizado completamente en mi ciudad, sólo dos días después de que el avión pisara tierra.
Ha sido un viaje hermoso con la compañía de mi viajera favorita Sandra, compartiendo un bonito inicio en lugares medio inhóspitos con Gisse Lc, confundirnos en la calles con la gente hablando en árabe, francés, italiano, alemán... checo! Tener la generosa oportunidad de hacer un distinto taller payasesco con la profesora Laura Herts. Reencontrándome con el cariño y hospitalidad de mi linda y ocupadísima Imayna, con quien hemos prometido vernos la próxima vez dentro de veinte años. Ir a la ciudad luz y recibir la calidez y el cariño de los generosísimos Catherine y Giorgio; reencontrarme con mi querida primaMiriam después de tantísimas lunas y dar unas buenas caminatas en los alrededores; y con todo recibir la visita de unas horas de mi estimadísiima y apreciadísima Patricia, para comer el mejor pollo al horno del mundo.
(¡Ah! Y no se me olvida que todo el viaje ha sido en compañía del alma paciente y bondadosa de nuestra querida hija, dentro de su mejor casa,en donde crece y juega a su antojo y nos muda siempre a un mundo más bueno, bonito y tierno.)
Uno viaja para conocer lugares, para reencontrarse con amigos, para encontrarse a uno mismo. Pero como me dijo una buena amiga hace unos años, uno hace estas cosas para generar recuerdos. Y recordar, ya saben, significa volver a pasar por el corazón.
Eso sería.
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