Hija hermosa,
Ahora duermes, en la sala, tus guardianes Audrey y Rémy también, cada uno en su mueble, mientras tu mamá prepara la cena para los dos. Ahora te digo, mi amor, que no es posible explicar con palabras todas las emociones que traes para nosotros, que no te podré contar nunca cuanto amor siento por tí y cuanta alegría generas a cada persona que te contempla, en vivo o en facebook, que quien sabe si será tu plataforma virtual de exposición.
Calista, hija, la más bella, obviamente, quiero escribirte que acá estoy yo, para cuidarte, para protegerte, pero más que nada, para amarte.
Un beso grande hija.
Percy o Pumba o Papá
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